lunes, 1 de febrero de 2021

El derecho a la salud como derecho inclusivo

El derecho a la salud es un principio que entraña libertades y derechos, tanto individuales como colectivos. Estos son: tener la capacidad de controlar tanto la propia salud así como de su cuerpo, la libertad sexual y genésica, el derecho a no padecer injerencias, no ser sometido a torturas, tratamientos o experimentos médicos no consensuales, entre otros.

También figura el derecho a tener acceso a un sistema de protección de la salud, que brinde a las personas la igualdad de oportunidades para disfrutar del más alto nivel posible de salud. Dicho de otra manera: es la serie de normas y principios que buscan llevar al disfrute de toda una gama de facilidades, bienes, servicios y condiciones necesarias para alcanzar el más alto nivel posible de salud.

Mientras que el derecho inclusivo no sólo abarca la atención de salud oportuna y apropiada, sino que también a los factores determinantes de la salud primordiales de la salud, tales como: el acceso al agua limpia potable, a las condiciones sanitarias funcionales, el suministro adecuado de alimentos sanos que permitan una nutrición conveniente; se consideran también el tener una vivienda digna, a condiciones laborales y medioambientales sanas, el acceso a la educación así como obtener información sobre cuestiones relacionadas con la salud, incluidas tanto la salud sexual y como la reproductiva.

La diferencia entre los derechos humanos y las garantías individuales es que estas últimas son expresiones concretas que van a permitir que efectivamente los derechos humanos puedan ser respetados, apelando al marco jurídico de cada país.

Los principios de los derechos humanos son: 

  • Universalidad.
  • Interdependencia. 
  • Indivisibilidad.
  • Obligatoriedad. 

Diversidad sexual

 La expresión de género hace referencia a las formas de hablar, el modo de vestir, el comportamiento social y a  las modificaciones corporales.

Mientras que la identidad de género son:  Mujer: Cis, trans; Hombre: Cis, trans; Queer (no se identifica con el binarismo de género). 

Y a lo que entendemos como orientación sexual son todas aquellas preferencias que poseen las personas para establecer una relación romántica, afectiva o sexual: asexualidad, bisexualidad, heterosexualidad, homosexualidad, lesbianidad, pansexualidad.

Existe una abreviatura para referirnos a este grupo de personas es:

Lesbiana

Gay

Bisexual

Travestí

Transgénero 

Transexual

Intersexualidad

Queer

+ (otra orientación sexual e identidad de género)

Sabiendo esto entendemos como homofobia al miedo y rechazo a las expresiones de la diversidad sexual, es decir de todas las personas  LGBTTTIQ+.

Es necesario que el enfoque educativo sexual cambie y se abra para fomentar el respeto a todos los sectores sociales, con un enfoque de derechos humanos, científicos y que sea laica. El hablar con respeto sobre la diversidad sexual y las relaciones de seres humanos nos permitirá una educación más completa y menos "heterosexuada" a sólo la reproducción. 

Es importante mencionar, que la inequidad de acceso a la salud por condiciones de diversidad sexual no es un tema nuevo, por el contrario, es un tema que se ha venido acarreando por mucho tiempo que impacta en los distintos ámbitos de la sociedad por lo que es imperativo la búsqueda de soluciones para tratar este tema de manera integral y no solamente como factores de riesgo.

Finalmente en cuanto a la atención en los servicios de salud, la gradual transformación social y cultural referida a la diversidad sexual en el campo de los derechos humanos, que apuntan al reconocimiento y el respeto de la variabilidad y diversidad humanas, incluidas las características corporales relacionadas con el sexo, e incorporan la perspectiva de derechos humanos en las prácticas médicas. 

Es indispensable que cada establecimiento cuente con profesionales capacitados además de los conocimientos médicos, en temas de derechos humanos para el contacto con la familia del paciente, el cual deberá tener habilidades de comunicación apropiadas; con espacios adecuados para la entrevista, los cuales deben permitir la comunicación sobre prácticas y comportamientos sexuales y la compilación de información útil en la prestación de los servicios para logar un cambio de paradigma en el cuidado de LGBTTTIQ+.

En conclusión la sensibilización de la sociedad en general junto con el personal de institución en salud es uno de los puntos más importantes que deben considerarse como solución, ya que la génesis de esta inequidad puede encontrarse en las acciones de discriminación por desinformación lo que se traduce en la transgresión del derecho a la salud de los integrantes de la comunidad LGBTTTIQ+.





Género y salud

Género no es sinónimo de sexo, son términos completamente diferentes.

El “sexo” se refiere a las características, diferencias biológicas y fisiológicas que definen al hombre y a la mujer, por ejemplo: las mujeres tienen menstruación cada determinado tiempo, pero los hombres no.

El “género” se refiere a los atributos sociales, las oportunidades, relaciones, socioeconómicas, afectivas, simbólicas y de poder asociadas a ser hombre o mujer. Estos atributos, oportunidades y relaciones se establecen y se aprenden en la sociedad, son específicos al contexto; inclusive, pueden cambiar con el tiempo, por ejemplo: el hecho de que las mujeres hagan más tareas del hogar que los hombres.

Mientras que, entendemos a la perspectiva de género como el análisis de  la situación de una problemática desde el punto de vista del género que se va a estudiar; esto es, basado en las similitudes y diferencias con los demás géneros para establecer un diagnóstico situacional que involucre los factores biopsicosociales en que ésta se desenvuelve. En el campo de la salud implica vincular la división del trabajo según el sexo, lo cual implica una asignación de “poder” y con los perfiles epidemiológicos de una población así como con las características de accesibilidad, financiamiento y gestión del sistema de salud.

En conclusión la denominación que se le da en una sociedad a determinado género. Es una construcción teórica en las ciencias sociales y humanas, que hace alusión a un conjunto de normas sociales y de comportamientos que, dentro de una cultura específica, son ampliamente considerados como socialmente apropiados para las personas de un sexo determinado. Se trata de aquella imagen pública que presenta una determinada persona o individuo frente a los demás de ser una mujer o un hombre.

Las diferencias que puede haber entre hombres y mujeres debido al género se reflejan en  menos oportunidades laborales o en puestos de menor jerarquía, menor acceso a los servicios de salud, menor oportunidad para desarrollo en otros ámbitos, dificultad para la toma de decisiones sobre su salud sexual y reproductiva, entre otras. Desgraciadamente existe una predisposición a que las interacciones sociales sean estereotipadas.

Las normas, los roles y las relaciones mediadas por el género, afectan a todas las personas, independientemente de los niveles de educación, ingreso o tipo de cultura. De esta manera, el género se convierte en un determinante con capacidad de influir en la salud de las poblaciones. 


Curso de vida


El estudio de la salud  desde un  enfoque de curso de vida se entiende como el marco conceptual que permite comprender cómo múltiples determinantes de la salud interactúan a lo largo de la vida  y entre generaciones para producir condiciones de salud.

El aumento de las desigualdades sociales entre regiones, países y estratos ha puesto el asunto de las inequidades en salud en primer plano,  dando como resultado la expresión de gradiente de salud que trata sobre que  las condiciones de salud no sólo son diferentes entre los grupos más pobres y el resto de la sociedad, sino también que en todas las sociedades la salud, y sobre todo la prevalencia de todas las enfermedades crónicas y agudas, tiene la misma forma que la estructura social; es decir, a medida que se baja un peldaño en la escalera social, aumenta la prevalencia de casi todas las enfermedades y problemas de salud y esta la inequidad nos afecta a todos. 

Esta perspectiva analiza cómo el contexto, no sólo el social, sino también el medio ambiente físico, interactúa con la biología y cómo los individuos “encarnan”, es decir, expresan en su cuerpo aspectos del contexto en que viven y trabajan. Ese proceso se le conoce como “estilos de vida colectivos”, entendiendo que los estilos de vida no son decisiones individuales, sino conductas influenciadas por las oportunidades definidas por el medio social en que las personas viven.

Finalmente destaca la importancia de considerar el factor tiempo para entender los vínculos causales entre la exposición a un riesgo como la pobreza o la desnutrición y los resultados en materia de salud, ya sea en la vida de una persona, a través de varias generaciones o en tendencias de las enfermedades en las poblaciones. 

Existen diversos puntos críticos del curso de vida  y se clasifican en dos etapas: 

Concepción- Adolescencia

-Desarrollo embrio-fetal. 

-Nacimiento.

-Crecimiento y desarrollo temprano. 

-Entrada al sistema educativo. 

-Salida del hogar. 

- Establecimiento de relaciones sociales y sexuales.

Adultez-Vejez

-Entrada de mercado del trabajo. 

-Pérdida o inseguridad en el trabajo. 

-Paternidad. 

-Episodios de enfermedad. 

-Retiro del mercado de trabajo (jubilación). 

-Morbilidad crónica. 

-Pérdida de la independencia total. 

En conclusión los determinantes sociales operan de manera diferenciada en las diferentes etapas de la vida de las personas: infancia, adolescencia y adultez, y pueden llegar a afectar la salud inmediatamente o en momentos posteriores. El reto es  empezar a conocer las particularidades de nuestras inequidades en salud y sus determinantes, y buscar estrategias para  reducirlas o modificarlas en pro a la salud de la población.

Proceso salud-enfermedad

Con el paso de los años vamos viendo como el concepto tanto de salud como de salud pública se fue evolucionando e integrando a lo que es hoy en día, un concepto donde se involucra por completo que hay un fuerte contexto social implicado, que hay determinantes que nos hacen tener el estado de salud que tenemos. Un concepto que integra que “la injusticia social provoca muertes a gran escala”.

La salud es un concepto difícil de definir, pues es un derecho, un valor, una aspiración, un recursos, una necesidad, y una demanda social depende del ángulo en que lo veas. Hoy en el siglo XXI el concepto ha sido “salutizado”;  sabemos que la salud y la calidad de vida son un resultado social directamente relacionado con las condiciones generales de la vida de las personas y con la forma de vivir.

En cuanto a la salud como derecho universal, presente en el artículo 25 de Declaración Universal de los Derechos Humanos.  En el cual se estable que debe de estar al alcance de todos sin distinción, raza, religión, ideología política o condición económica o social.

Por otro lado, gracias a Lalonde, sabemos que la salud está determinado por una serie de elementos que actúan de manera interactiva:

a)      Organización general de un país, política, sociedad, servicios, equidad, justicia, paz, familia, protección social, etc.

b)      Determinantes demográficos, edad media, distribución de los grupos de edad.

c)       Determinantes biológicos, genéticos.

d)      Determinantes medio ambientales, agua y su calidad, aire, entorno químico, y tóxico, energético.

e)      Prosperidad, renta, reparto de la riqueza.

f)        Cohesión social, categorías sociales, desigualdades sociales, relaciones familiares y sociales.

g)       Sistema educativo, acceso, características.

h)      Valores, nivel de formación y de información, acceso.

i)        Sistema de atención sanitaria, cobertura, calidad, alcance de los mismo, efectos sobre la población.

Para comprender esto existen dos modelos para la intervención en la mejora de salud colectiva, bien desde el modelo de déficit, referente a la carencia y la necesidad, o desde el modelo promotor de la salud, desde el punto de prevención.

Para comprender el mismo proceso de salud-enfermedad es necesario entenderlo desde un concepto integral y comprender que estas desigualdades son las diferencias en materia de salud innecesarias, evitables, e injustas. Mientras que equidad en salud hace referencia a la disminución o ausencia de estas diferencias.

Aunado a esto sabemos que el grupo y la categorización social (estatus social, ingresos económicos, nivel educativo, ocupación, lugar de residencia) correlacionan con los indicadores clásicos de salud (esperanza de vida, capacidad funcional, accidentes, morbilidad y mortalidad) fenómeno que se conoce como gradiente social.

Las desigualdades en salud son la expresión de exposición y vulnerabilidad diferencial que surgen a partir de diferencias en las posiciones socioeconómicas de los individuos, desde la etapa gestionar y durante el curso de la vida, generando interacciones socio-psico-biológicas que además son acumuladas en el tiempo.

Tanto el gradiante social y las inequidades afectan a la jerarquía social en sus conjunto y por lo tanto, si las políticas solo se refieren a aquellos grupos pertenecientes a la parte inferior de la jerarquía social, las desigualdades en salud seguirán existiendo, lo que también significa que los determinantes sociales siguen ejerciendo su influencia.

En el 2003 Wilkinson y Marmot en “Los hechos probados”  recalcan que la importancia de diferentes aspectos fundamentales generadores de desigualdad son: la primera infancia, la carga de estrés , la pobreza y la exclusión social, las condiciones laborales, el desempleo, la red de apoyo social, las drogas, la alimentación y la política de transporte.

Las acciones de la salud pública consisten en la aplicación de esfuerzos colectivamente organizados, bajo un enfoque no individualista, que se despliegan con el objetivo de prevenir enfermedades, prolongar la vida y fomentar la salud y el bienestar de la población.

Desgraciadamente en México, la mayor parte del gasto en salud aún se dedica a la atención médica curativa y la formación académica está aún en concepción biomédica. Lo que necesitamos es un sistema de salud pública más oportuno, pertinente, suficiente y efectivo pues “la injusticia social provoca muertes a gran escala”.

lunes, 28 de septiembre de 2020

Vulnerabilidad social y ética para abordar los DSS.

La vulnerabilidad se entiende "como la capacidad disminuida de una persona o un grupo de personas para anticiparse, hacer frente y resistir a los efectos de un peligro natural o causado por la actividad humana, y para recuperarse de los mismos". Pero en este contexto cualquiera podría considerarse vulnerable, porque todos podríamos estar expuestos al peligro, o tener una capacidad disminuida para enfrentar alguna situación y por tal motivo se puede llegar a considerar como normal o natural el ser vulnerable ya que todos los sujetos son de una u otra manera vulnerables. Pero, si todos somos vulnerables y este es un hecho natural que todos compartimos, entonces no hay necesidad de evitarlo o de proteger a ciertas personas. Se esfuman los casos o situaciones especiales. 

Otro error que cometemos al tratar de determinar la vulnerabilidad es que caemos en  "estereotipar"  y el poner una etiqueta a alguien a quien luego no se la puede retirar fácilmente. Ejemplo que menciona la autora en el texto es que "todos los ancianos son vulnerables", -sólo por ser ancianos- entonces entramos en esta falta de flexibilidad, porque habrá ancianos que no lo sean. Es por esto que  este concepto  debe de verse de forma dinámica y valorando su contexto  para determinar su alcance y  las maneras de pensarlo o concebirlo. 

La autora propone ver la vulnerabilidad en forma de capas. Esta metáfora de las capas nos da la idea de algo más “flexible”, algo que puede ser múltiple y diferente, y que puede ser removido de uno en uno, capa por capa. No hay una “sólida y única vulnerabilidad” que agote la categoría, pueden haber diferentes vulnerabilidades, diferentes capas operando. Estas capas pueden superponerse y algunas pueden estar relacionadas con problemas del consentimiento informado, mientras que otras lo estarán con las circunstancias sociales. Este concepto de vulnerabilidad está estrechamente relacionado a las circunstancias, a la situación que se está analizando y al contexto. No se trata de una categoría, un rótulo o una etiqueta que podemos aplicar. Y visualizando la vulnerabilidad desde este punto podemos entender mejor que  no es una  condición permanente y categórica, una etiqueta que es aplicada a alguien bajo ciertas circunstancias (como la falta de poder o incapacidad) y que persiste durante toda su existencia. Siguiendo con el ejemplo de los ancianos, puede que las personas mayores sean vulnerables, pero que tal que estuvieran sanos, funcionales, tuvieran buenas redes de apoyo, un buen nivel económico, hogar, acceso a todos los servicios básicos, salud, ¿podrían entonces considerarse vulnerables? Me temo que no.

Por eso se menciona que no es un concepto de todo o nada: un rótulo que incluye o excluye a un grupo particular. Lo que caracteriza a una persona puede alterarse o modificarse. No se trata de una característica esencial que las personas posean y, por lo tanto, no debería ser entendida como una “categoría”. Y sí este análisis es adoptado, la bioética podrá adquirir una herramienta conceptual operativa e interesante. 

La vulnerabilidad a su vez está estrechamente relacionado con los derechos humanos, es por todos estos factores que se proclamaron, y se usan constantemente para reducir la brecha en cualquier persona que se encuentre expuesta a cualquier riesgo que atente contra su salud. 



 

lunes, 21 de septiembre de 2020

Conceptos para el estudio de los DSS.

Con el paso de los años vamos viendo como el concepto tanto de salud como de salud pública  fue evolucionando e integrándose  a lo que es hoy en día, un término dónde se involucra que hay un fuerte conexión con el contexto social, que existen determinantes que nos hacen obtener el estado de salud en el que vivimos.  En el siglo XXI  la vida ha sido “salutizada”, entendemos a la salud como un derecho, que debe de ser universal, equitativo y eficiente. Hoy en día por eso mismo la salud es un concepto difícil de definir, así como es un derecho, también es un valor, una aspiración, un recurso, una necesidad, y una demanda social. Un concepto que integra que “la injusticia social provoca muertes a gran escala”.

Hoy sabemos que la salud y la calidad de vida son un resultado social  relacionado con las condiciones generales de la vida de las personas y con la forma de vivir. La salud se estable como un derecho universal, presente en el artículo 25 de Declaración Universal de los Derechos Humanos.  Debe de estar al alcance de todos sin distinción, raza, religión, ideología política o condición económica o social.

Gracias a Lalonde, sabemos que la salud está determinado por una serie de elementos que actúan de manera interactiva entre ellas destacan: 

a)Organización general de un país, política, sociedad, servicios, equidad, justicia, paz, familia, protección social, etc.

b) Determinantes demográficos, edad media, distribución de los grupos de edad.

c)Determinantes biológicos, genéticos. 

d) Determinantes medio ambientales, agua y su calidad, aire, entorno químico, y tóxico, energético.

e)  Prosperidad, renta, reparto de la riqueza. 

f) Cohesión social, categorías sociales, desigualdades sociales, relaciones familiares y sociales.

g) Sistema educativo, acceso, características.

h) Valores, nivel de formación y de información, acceso.

i) Sistema de atención sanitaria, cobertura, calidad, alcance de los mismo, efectos sobre la población.

Se han propuesto dos modelos para la intervención en la mejora de salud colectiva, el modelo de déficit, o desde el modelo promotor de la salud. Creo que ambos buscan satisfacer las demandas de la población, y deben de ser utilizados en conjunto para poco a poco cerrar la brecha de estas "diferencias sociales, según la OMS define el concepto desigualdad como las "diferencias" en materia de salud que son innecesarias, evitables, e injustas. Necesitamos un sistema con equidad en salud para lograr la  disminución o ausencia de estas diferencias.

Otro punto importante a tocar es la gradiente social que son el grupo y la categorización social (estatus social, ingresos económicos, nivel educativo, ocupación, lugar de residencia); que están correlacionados directamente con los indicadores clásicos de salud (esperanza de vida, capacidad funcional, accidentes, morbilidad y mortalidad). Sí pudiéramos mejorar las condiciones de  trabajo, la educación, etc., nos acercaríamos cada vez más a reducir las desigualdades en salud  que son la expresión de exposición y vulnerabilidad diferencial que surgen a partir de diferencias en las posiciones socioeconómicas de los individuos, desde la etapa gestacional y durante el curso de la vida, generando interacciones socio-psico-biológicas que además son acumuladas en el tiempo.

Pues hay que considerar que la gradiente social, hacen  inequidades que afectan a la jerarquía social en sus conjunto y por lo tanto, si las políticas sólo se refieren a aquellos grupos pertenecientes a la parte inferior de la jerarquía social, las desigualdades en salud seguirán existiendo, lo que también significa que los determinantes sociales siguen ejerciendo su influencia.

En la publicación de “Los hechos probados” de Wilkinson y Marmot 2003, expresan la importancia de diferentes aspectos fundamentales generadores de desigualdad: la primera infancia, la carga de estrés , la pobreza y la exclusión social, las condiciones laborales, el desempleo, la red de apoyo social, las drogas, la alimentación y la política de transporte. Resumiendo las áreas de oportunidad que necesitamos cambiar y mejorar.

Disminuir la exclusión social es fundamental para lograr mejorar las condiciones de salud, pues envuelve  procesos dinámicos y multidimensionales, inducidos por relaciones de poder desiguales, que interactúan a través de 4 dimensiones fundamentales, la económica, la política, social y la cultura y a diferentes niveles, incluyendo el individual, hogar, grupo, comunidad y a nivel mundial.

Todo esto se puede lograr por medio de las acciones de la salud pública, las cuáles consisten en la aplicación de esfuerzos colectivamente organizados, bajo un enfoque no individualista, que se despliegan con el objetivo de prevenir enfermedades, prolongar la vida y fomentar la salud y el bienestar de la población.

En México, la mayor parte del gasto en salud aún se dedica a la atención médica curativa. Cuando tendría que ser al revés, esto disminuirá el gasto económico, y la calidad de vida de los ciudadanos. Esto comienza a tener cimientos en la propuesta “Estrategia Nacional de Promoción y Prevención para una Mejor Salud”. Además necesitamos un sistema que sea evaluado constantemente, para una mejora continúa. 

Por último recalcar que la formación académica está aún en concepción biomédica, es indispensable cambiar el paradigma con el que se rigen las escuelas para formar profesionales que nos ayuden a crear  un sistema de salud pública más oportuno, pertinente, suficiente y efectivo.

Territorio y salud

El proceso salud-enfermedad se relaciona con varios aspectos que pueden proteger, contribuir o agravar la salud de un grupo social, es por e...