Con el paso de los años vamos viendo como el concepto tanto de salud como de salud pública fue evolucionando e integrándose a lo que es hoy en día, un término dónde se involucra que hay un fuerte conexión con el contexto social, que existen determinantes que nos hacen obtener el estado de salud en el que vivimos. En el siglo XXI la vida ha sido “salutizada”, entendemos a la salud como un derecho, que debe de ser universal, equitativo y eficiente. Hoy en día por eso mismo la salud es un concepto difícil de definir, así como es un derecho, también es un valor, una aspiración, un recurso, una necesidad, y una demanda social. Un concepto que integra que “la injusticia social provoca muertes a gran escala”.
Hoy sabemos que la salud y la calidad de vida son un resultado social relacionado con las condiciones generales de la vida de las personas y con la forma de vivir. La salud se estable como un derecho universal, presente en el artículo 25 de Declaración Universal de los Derechos Humanos. Debe de estar al alcance de todos sin distinción, raza, religión, ideología política o condición económica o social.
Gracias a Lalonde, sabemos que la salud está determinado por una serie de elementos que actúan de manera interactiva entre ellas destacan:
a)Organización general de un país, política, sociedad, servicios, equidad, justicia, paz, familia, protección social, etc.
b) Determinantes demográficos, edad media, distribución de los grupos de edad.
c)Determinantes biológicos, genéticos.
d) Determinantes medio ambientales, agua y su calidad, aire, entorno químico, y tóxico, energético.
e) Prosperidad, renta, reparto de la riqueza.
f) Cohesión social, categorías sociales, desigualdades sociales, relaciones familiares y sociales.
g) Sistema educativo, acceso, características.
h) Valores, nivel de formación y de información, acceso.
i) Sistema de atención sanitaria, cobertura, calidad, alcance de los mismo, efectos sobre la población.
Se han propuesto dos modelos para la intervención en la mejora de salud colectiva, el modelo de déficit, o desde el modelo promotor de la salud. Creo que ambos buscan satisfacer las demandas de la población, y deben de ser utilizados en conjunto para poco a poco cerrar la brecha de estas "diferencias sociales, según la OMS define el concepto desigualdad como las "diferencias" en materia de salud que son innecesarias, evitables, e injustas. Necesitamos un sistema con equidad en salud para lograr la disminución o ausencia de estas diferencias.
Otro punto importante a tocar es la gradiente social que son el grupo y la categorización social (estatus social, ingresos económicos, nivel educativo, ocupación, lugar de residencia); que están correlacionados directamente con los indicadores clásicos de salud (esperanza de vida, capacidad funcional, accidentes, morbilidad y mortalidad). Sí pudiéramos mejorar las condiciones de trabajo, la educación, etc., nos acercaríamos cada vez más a reducir las desigualdades en salud que son la expresión de exposición y vulnerabilidad diferencial que surgen a partir de diferencias en las posiciones socioeconómicas de los individuos, desde la etapa gestacional y durante el curso de la vida, generando interacciones socio-psico-biológicas que además son acumuladas en el tiempo.
Pues hay que considerar que la gradiente social, hacen inequidades que afectan a la jerarquía social en sus conjunto y por lo tanto, si las políticas sólo se refieren a aquellos grupos pertenecientes a la parte inferior de la jerarquía social, las desigualdades en salud seguirán existiendo, lo que también significa que los determinantes sociales siguen ejerciendo su influencia.
En la publicación de “Los hechos probados” de Wilkinson y Marmot 2003, expresan la importancia de diferentes aspectos fundamentales generadores de desigualdad: la primera infancia, la carga de estrés , la pobreza y la exclusión social, las condiciones laborales, el desempleo, la red de apoyo social, las drogas, la alimentación y la política de transporte. Resumiendo las áreas de oportunidad que necesitamos cambiar y mejorar.
Disminuir la exclusión social es fundamental para lograr mejorar las condiciones de salud, pues envuelve procesos dinámicos y multidimensionales, inducidos por relaciones de poder desiguales, que interactúan a través de 4 dimensiones fundamentales, la económica, la política, social y la cultura y a diferentes niveles, incluyendo el individual, hogar, grupo, comunidad y a nivel mundial.
Todo esto se puede lograr por medio de las acciones de la salud pública, las cuáles consisten en la aplicación de esfuerzos colectivamente organizados, bajo un enfoque no individualista, que se despliegan con el objetivo de prevenir enfermedades, prolongar la vida y fomentar la salud y el bienestar de la población.
En México, la mayor parte del gasto en salud aún se dedica a la atención médica curativa. Cuando tendría que ser al revés, esto disminuirá el gasto económico, y la calidad de vida de los ciudadanos. Esto comienza a tener cimientos en la propuesta “Estrategia Nacional de Promoción y Prevención para una Mejor Salud”. Además necesitamos un sistema que sea evaluado constantemente, para una mejora continúa.

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