lunes, 28 de septiembre de 2020

Vulnerabilidad social y ética para abordar los DSS.

La vulnerabilidad se entiende "como la capacidad disminuida de una persona o un grupo de personas para anticiparse, hacer frente y resistir a los efectos de un peligro natural o causado por la actividad humana, y para recuperarse de los mismos". Pero en este contexto cualquiera podría considerarse vulnerable, porque todos podríamos estar expuestos al peligro, o tener una capacidad disminuida para enfrentar alguna situación y por tal motivo se puede llegar a considerar como normal o natural el ser vulnerable ya que todos los sujetos son de una u otra manera vulnerables. Pero, si todos somos vulnerables y este es un hecho natural que todos compartimos, entonces no hay necesidad de evitarlo o de proteger a ciertas personas. Se esfuman los casos o situaciones especiales. 

Otro error que cometemos al tratar de determinar la vulnerabilidad es que caemos en  "estereotipar"  y el poner una etiqueta a alguien a quien luego no se la puede retirar fácilmente. Ejemplo que menciona la autora en el texto es que "todos los ancianos son vulnerables", -sólo por ser ancianos- entonces entramos en esta falta de flexibilidad, porque habrá ancianos que no lo sean. Es por esto que  este concepto  debe de verse de forma dinámica y valorando su contexto  para determinar su alcance y  las maneras de pensarlo o concebirlo. 

La autora propone ver la vulnerabilidad en forma de capas. Esta metáfora de las capas nos da la idea de algo más “flexible”, algo que puede ser múltiple y diferente, y que puede ser removido de uno en uno, capa por capa. No hay una “sólida y única vulnerabilidad” que agote la categoría, pueden haber diferentes vulnerabilidades, diferentes capas operando. Estas capas pueden superponerse y algunas pueden estar relacionadas con problemas del consentimiento informado, mientras que otras lo estarán con las circunstancias sociales. Este concepto de vulnerabilidad está estrechamente relacionado a las circunstancias, a la situación que se está analizando y al contexto. No se trata de una categoría, un rótulo o una etiqueta que podemos aplicar. Y visualizando la vulnerabilidad desde este punto podemos entender mejor que  no es una  condición permanente y categórica, una etiqueta que es aplicada a alguien bajo ciertas circunstancias (como la falta de poder o incapacidad) y que persiste durante toda su existencia. Siguiendo con el ejemplo de los ancianos, puede que las personas mayores sean vulnerables, pero que tal que estuvieran sanos, funcionales, tuvieran buenas redes de apoyo, un buen nivel económico, hogar, acceso a todos los servicios básicos, salud, ¿podrían entonces considerarse vulnerables? Me temo que no.

Por eso se menciona que no es un concepto de todo o nada: un rótulo que incluye o excluye a un grupo particular. Lo que caracteriza a una persona puede alterarse o modificarse. No se trata de una característica esencial que las personas posean y, por lo tanto, no debería ser entendida como una “categoría”. Y sí este análisis es adoptado, la bioética podrá adquirir una herramienta conceptual operativa e interesante. 

La vulnerabilidad a su vez está estrechamente relacionado con los derechos humanos, es por todos estos factores que se proclamaron, y se usan constantemente para reducir la brecha en cualquier persona que se encuentre expuesta a cualquier riesgo que atente contra su salud. 



 

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