lunes, 1 de febrero de 2021

Género y salud

Género no es sinónimo de sexo, son términos completamente diferentes.

El “sexo” se refiere a las características, diferencias biológicas y fisiológicas que definen al hombre y a la mujer, por ejemplo: las mujeres tienen menstruación cada determinado tiempo, pero los hombres no.

El “género” se refiere a los atributos sociales, las oportunidades, relaciones, socioeconómicas, afectivas, simbólicas y de poder asociadas a ser hombre o mujer. Estos atributos, oportunidades y relaciones se establecen y se aprenden en la sociedad, son específicos al contexto; inclusive, pueden cambiar con el tiempo, por ejemplo: el hecho de que las mujeres hagan más tareas del hogar que los hombres.

Mientras que, entendemos a la perspectiva de género como el análisis de  la situación de una problemática desde el punto de vista del género que se va a estudiar; esto es, basado en las similitudes y diferencias con los demás géneros para establecer un diagnóstico situacional que involucre los factores biopsicosociales en que ésta se desenvuelve. En el campo de la salud implica vincular la división del trabajo según el sexo, lo cual implica una asignación de “poder” y con los perfiles epidemiológicos de una población así como con las características de accesibilidad, financiamiento y gestión del sistema de salud.

En conclusión la denominación que se le da en una sociedad a determinado género. Es una construcción teórica en las ciencias sociales y humanas, que hace alusión a un conjunto de normas sociales y de comportamientos que, dentro de una cultura específica, son ampliamente considerados como socialmente apropiados para las personas de un sexo determinado. Se trata de aquella imagen pública que presenta una determinada persona o individuo frente a los demás de ser una mujer o un hombre.

Las diferencias que puede haber entre hombres y mujeres debido al género se reflejan en  menos oportunidades laborales o en puestos de menor jerarquía, menor acceso a los servicios de salud, menor oportunidad para desarrollo en otros ámbitos, dificultad para la toma de decisiones sobre su salud sexual y reproductiva, entre otras. Desgraciadamente existe una predisposición a que las interacciones sociales sean estereotipadas.

Las normas, los roles y las relaciones mediadas por el género, afectan a todas las personas, independientemente de los niveles de educación, ingreso o tipo de cultura. De esta manera, el género se convierte en un determinante con capacidad de influir en la salud de las poblaciones. 


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